- 1. HISTORIA DEL COOPERATIVISMO
- Génesis del cooperativismo
Desde el comienzo de la humanidad el hombre ha tenido la necesidad de interrelacionarse con los de su misma especie, en las comunidades primitivas cooperaban entre sí en las actividades básicas como la caza, la pesca y la recolección.
A medida que la sociedad fue desarrollándose se incremento las formas de cooperación entre sus miembros, los babilonios se organizaron para la explotación común de la tierra, los griegos y romanos crearon entre ellos sociedades funerarias y de seguros, entre otros.
La época de la revolución industrial ocurrida en Europa durante los siglos 1750 a 1850 marcó una pauta impresionante para el movimiento cooperativo, en Inglaterra muchos trabajadores de la época no siempre recibían su salario en dinero, sino en especie, de mala calidad, pesa equivocada y precios muy altos y si recibían el salario en dinero, por ser este demasiado bajo, obligada a los trabajadores a someterse a los tenderos que por concederles crédito exigían un valor mayor por la mercancía de esta manera, los trabajadores pensaron que uniendo sus esfuerzos podrían convertirse en sus propios proveedores, originándose así la idea de las cooperativas de consumo.
Por otra parte, el desempleo y las gravosas condiciones del trabajo cuando se conseguía, movieron a otros grupos de trabajadores a organizarse en cooperativas de producción y trabajo, que hoy se denominan trabajo asociado.
Una de las primeras experiencias cooperativas data de 1844, cuando en Inglaterra , en la ciudad de Rochadle, dedicada por mucho tiempo a la industria textil, se presentaron algunos inconvenientes para los trabajadores, por lo cual algunos de ellos pensaron que debían agruparse y se constituyeron en una organización para el suministro de artículos de primera necesidad.
Para llegar a ese objetivo debieron antes, con gran esfuerzo de su parte, ahorrar cada uno en la medida de sus capacidades, logrando así reunir un pequeño capital de 28 libras esterlinas, una por cada uno de los socios. Con ese exiguo patrimonio, fundaron una sociedad denominada “De los Probos Pioneros de Rochadle”.
La mayoría de estos hombres eran tejedores y en el grupo figuraban algunos más ilustrados que habían tenido participación en otras organizaciones de beneficio común.
Llegamos así al 21 de diciembre de 1844, donde se originan las cooperativas de consumo, con la apertura de un pequeño almacén en la Callejuela del Sapo, en Gran Bretaña, el cual fue creciendo e incluyendo a personas de las localidades aledañas, basándose en los siguientes principios:
- Igualdad de sexos entre los miembros.
- La venta de las provisiones justa en peso y medida.
- La participación de un miembro un voto.
- El reparto de los beneficios dependiendo de la cantidad de compras hechas por los miembros individuales.
Simultáneamente surgen otras experiencias en Francia, España y otros países europeos. Entre los primeros grandes pensadores del cooperativismo se encuentran Robert Owen, Charles Fourier y Friedrich Wilhelm Raiffeisen, respectivamente, inglés, francés y alemán, los que hicieron una crítica en la que proponían que la solución de problemas sociales se puede lograr a través de la cooperación entre los individuos
Surge en Alemania las cooperativas de Crédito, bajo la inspiración de Federico Guillermo Raiffeisen, orientado hacia los campesinos y más tarde, las cooperativas para el aprovisionamiento de insumos y para la comercialización de los productos agrícolas.
Así mismo, se iniciaba el movimiento de los llamados Bancos Populares o sea, las cooperativas de Ahorro y Crédito, orientadas principalmente para servir a los artesanos y pequeños industriales de las ciudades, con la dirección de Hernán Shulze-Delitzsch.
En Francia prosperaban las cooperativas de producción y trabajo, con ejemplos tan conocidos como el “familisterio”.
En los países escandinavos se desarrollaba además de estas formas de cooperativismo de consumo, surgió el cooperativismo de vivienda y el de seguros cooperativos.
En España, y algunas de sus características son igualmente aplicables en Portugal, el cooperativismo de consumo, que aparece a fines del siglo pasado, tiene dos orientaciones: en el norte, principalmente en Cataluña, se desarrollan las cooperativas de consumo; en el centro y otras provincias el auge mayor corresponde a las cooperativas del campo.
Llega a América del Norte durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del pasado el cooperativismo. El periodista canadiense Alfonso Desjardins (1860-1937) trajo a su país la idea de las cooperativas de ahorro y crédito, organizaciones que de pronto se extendieron también a los estados unidos, principalmente debido a la acción de Eduardo A. Filene (1860-1937) y de Roy F. Bergengren y alcanzan un desarrollo verdaderamente sorprendente.
Otros inmigrantes Europeos trajeron a América del Norte las demás formas de cooperación. En Canadá y los Estados Unidos tomaron gran incremento las cooperativas agrícolas.
El llamado Movimiento Cooperativo de Antigonish, orientado por la universidad de San Francisco Javier, Nueva Escocia, tuvo una gran influencia en la transformación de las provincias marítimas de Canadá.
Es importante poner de presente que las cooperativas, en su proceso de desarrollo, casi desde el inicio del movimiento cooperativo, establecieron diversas formas de integración y fue así como en 1895 se organizó en Europa la Alianza Cooperativa Internacional ACI.
El cooperativismo es, a todas luces, un fenómeno concreto de la modernidad. Nace en media Revolución Industrial como alternativa para la clase trabajadora. Se Identifica al Socialista Utópico inglés Robert Owen (1771-1858) como el primer precursor, dado que intentó mejorar la distribución de las ganancias entre los trabajadores de su fábrica textil en New Lanark (Escocia) y socializar los medios de producción. “Owen trató de demostrar que mediante la cooperación y la solidaridad, pueden desenvolverse armoniosamente las relaciones entre obreros y patronos, en un ambiente de mutua colaboración”. |
| A Owen siguieron el inglés William King y el francés Charles Fourier quienes también defendieron la creación de organizaciones de base asociativa haciendo importantes mejoras al incipiente esquema cooperativo, en áreas como la democratización, la asociación y el derecho al trabajo. |
| Fourier proponía un sistema económico-social basado en pequeñas comunidades agrícolas (falansterios) sin espíritu de lucro y orientadas a la generación de empleo. King, por su parte, fue precursor de las primeras cooperativas de consumo en las cuales los obreros asociados adquirían los artículos básicos para su sobrevivencia. En 1827 fundó en Bringhton The Co-perative Trading Association que sirvió de inspiración para que, al finalizar la década, existieran cerca de 300 cooperativas similares. |
| Es esencial subrayar que King fundó, en 1828, el primer medio de comunicación cooperativo. Era una revista llamada “The Co-perator” que si bien tuvo corta vida, parece que su influencia fue muy grande. |
| Podemos situar el primer logro decisivo del cooperativismo en 1844 cuando 28 obreros fundaron en Rochadle (Inglaterra) una cooperativa textil de consumo liderada por Carlos Howart. Esta experiencia logró importantes resultados como fuente de motivación para iniciativas análogas (Instituto Nacional de Fomento Cooperativo, 1978), pues sentó las bases del cooperativismo actual: distribución equitativa de beneficios, acceso a la educación, igualdad de derechos, un voto por asociado y la no discriminación por edad, sexo, profesión, etc. Por eso a Rochdale se le conoce como la cuna del cooperativismo mundial. |
| Desde entonces el sector empezó a crecer teniendo presencia hoy día en prácticamente todas las naciones del planeta. Al interior de Latinoamérica, las cooperativas pioneras nacieron en México y en Argentina. Fue en 1873 que el Círculo Obrero de México estableció la primera. Seis años después, en 1879, se fundó en la Argentina la cooperativa “El progreso agrario”. |
Teóricos como Raiffeisen, Schulze-Delitzsch, Gide y Fauquet han contribuido a dotar al movimiento de prácticas, principios y valores universales, hasta llegar a los ratificados por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI)[1][1] en 1995.
Como punto de partida de una visión histórica de la cooperación, es preciso reconocer a los precursores de esta ideología, es decir, aquellas personas que a partir del siglo XVII tanto en las ideas como en las obras, empiezan a precisar las características del sistema cooperativo. Entre los más notables de estos precursores se menciona los siguientes: Peter Cornelius Plockboy; publicó en 1659 el ensayo que comprendía su doctrina y Jhon Bellers (1654-1725), quien en 1695 hizo una exposición sobre doctrinas en el trabajo titulado: “Proposiciones para la Creación de una Asociación de Trabajo de Todas las Industrias Útiles en la Agricultura” el médico William King (1786-1865), y el comerciante Michel Derrion (1802-1850), precursor del cooperativismo de consumo, Felipe Bauchez (1796-1565) y Luis Blanc(1812-1882), precursores del cooperativismo de producción. En esta fase precursora del cooperativismo, es necesario destacar de manera especial a dos destacados ideólogos: Roberto Owen (1771-1858) y Carlos Fourier (1772-1837). Owen el autodidacta, industrial afortunado desde muy joven, innovador en técnica y sistemas sociales, en el furor de la revolución industrial, intentó llevar a la práctica sus ideas organizando las colonias de New Lanark, en su propio país, Inglaterra y la de Nueva Armonía en Estados Unidos(Indiana), la bolsa de trabajo y la instituciones sindicales de alcance nacional. Fourier, francés, el de la concepciones geniales y ambiciosas, rayanas en el desequilibrio, escritor prolijo y confuso a veces, llevó una vida cómoda y no consiguió llevar a cabo aquellos frutos de su pensamiento inquieto y profético.
Al interior de todo sistema socio económico, basado en la ayuda mutua y la solidaridad, ha sido una constante la Educación, permitiendo con ello, la formación de la doctrina y la ideología de la cooperación, transformándola con el paso de los años en un principio Fundamental. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que desde los Pioneros de Rochadle (1848), cuando se constituyó como primer Núcleo Educativo, se comenzó a vislumbrar la educación, como un principio fundamental para las organizaciones de ayuda mutua y Solidaridad. La cooperación moderna, especialmente la cooperación industrial (Cooperativas de trabajo Asociado), la cual propone transformar la organización económica de la sociedad para establecer un régimen basado sobre las asociaciones de carácter económico al servicio de los intereses de los trabajadores, tiene como fundamento doctrinal a los utopistas que después de la segunda mitad del siglo XV, y hasta mediados del siglo XVII, escribieron algunas novelas sociales en las cuales se hablaba de futuras organizaciones sociales constituidas racionalmente y desprovistas de los defectos de la sociedad actual. Así es como se conocieron Utopías de Tomás Moro (1478-1535), y la Ciudad del sol de Tomás Campanella (1568 – 1639). Estas Utopías pueden considerarse, por algunos, como elementos de partida, y como el inicio de las concepciones cooperativas, que podemos encontrar entre los pensadores de la época moderna y cuyo dominio exploraron minuciosamente los primeros. Con algunas interpretaciones de estas concepciones que se intuyen por las ideologías principalmente religiosas, de estos utopistas, podemos percibir en sus obras la aspiración de organizar la sociedad en una forma que asegure, la paz, la justicia y el orden económico, por procedimientos de propiedad comunitaria y de trabajo colectivo.
Desde su nacimiento con los Pioneros de Rochadle, el movimiento cooperativo no ha cesado de crecer en todo el mundo. Hoy, los miembros de cooperativas en todo el planeta superan los 800 millones. En 1994 la ONU estimó que el sustento diario de más de 3.000 millones de personas (la mitad de la población mundial) era asegurado o facilitado por empresas cooperativas. Importantes sectores de población son miembros de cooperativas en todo el mundo En Argentina existen más de 18.000 cooperativas que reúnen a una cifra superior a los 9 millones de miembros Las cooperativas tiene un peso significativo en las economías nacionales En Bélgica las cooperativas farmacéuticas tienen una participación en el mercado de 19.5% Las cooperativas crean y mantienen empleos en todo el planeta Las cooperativas dan empleo a más de 100 millones de personas en todo el mundo, lo que representa un 20% de lo que aportan las empresas multinacionales en esta materia.
Las ideas de los precursores y el interés de otros políticos y estadistas tuvieron su culminación cuando el Congreso de 1931 aprobó la primera Ley cooperativa – la número 134 de ese año – en cuya preparación participaron juristas conocedores del sistema. A partir de la década de los treinta el desarrollo del cooperativismo se fue incrementando satisfactoriamente. De acuerdo con datos estadísticos en 1933 existían 4 cooperativas cuyos asociados eran 1807; para 1962el número de estas entidades llegaba a 759 con cercad de 450.000. Asociados. En Colombia, aunque su proceso aún no ha adquirido las magnitudes de otros países, existen cooperativas que están pisando con fuerza en sectores como la salud, la agricultura, los seguros, la industria, el mercado masivo de productos de la canasta familiar, las actividades de intermediación financiera y los servicios funerarios. Actualmente existen más de 2800 organizaciones activas, 2.2 millones de asociados y activos que superan los 5.2 billones de pesos. “La crisis del sector en la década de los 90 quedó superada. Ahora el cooperativismo sigue demostrando con creces su ascenso económico y social”. Hoy el sector cooperativo financiero agrupa a 740.000 asociados y cuenta con activos superiores a 2,4 billones de pesos. Durante el año 2000 el sector solidario registró excedentes brutos cercanos a los 214.000 millones de pesos y la mayoría de entidades cooperativas crecieron en activos entre el 12% y el 25%. Este marco histórico del cooperativismo se hizo con base al documento. Historia del Movimiento Cooperativo escrito por el Doctor. Carlos Uribe garzón. |